Álvaro M. Sánchez: Ella ya no lo aguantaba y se separó.

Ella ya no lo aguantaba y se separó.

Ella ya no lo aguantaba y se separó.
Días después, mientras le contaba a un amigo sobre la separación, suspiró mirando la montaña de ropa que tenía en la cama y dijo: "Pero él era el que doblaba la ropa".

FIN.